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Mostrando las entradas de julio 1, 2026

EL LUGAR DE ENUNCIACION

Hacer cine no es una labor técnica. No lo es encuadrar, ni iluminar, ni montar. Cada encuadre es una toma de posición. Cada corte, una declaración. Cada sombra, un juicio. En el cine, como en la historia, lo que aparece y lo que se oculta nunca es neutral. Nunca es casual. Y lo sabemos: la historia la escriben quienes vencen, pero también quienes filman. Silvia Federici nos recuerda que la violencia patriarcal se escribió primero sobre los cuerpos de las mujeres y luego sobre sus imágenes. Gerda Lerner nos enseñó que esa historia fue contada desde el poder: desde la omisión sistemática, el control, la deshumanización. Y desde allí entendemos que ni la luz ni el montaje son inocentes. Son los nuevos instrumentos del archivo, las formas contemporáneas de domesticar o liberar, el cuerpo, la voz, el deseo. ¿Qué ocurre cuando quien mira desde la cámara, quien decide el corte, es un hombre cis, blanco, heterosexual, privilegiado, a quien casi ninguna opresión ha atravesado,  y que además...